I follow same of fool
Como ya predije, en cuanto se acabase la ira, se acabaría el blog. O al menos el motor principal. Hay que buscar vías alternativas hasta me vuelva a entrar el carácter del páramo.
Al parecer me ha dado un ataque de iniciativa y me apetece hacer cosas. Me apetece adelgazar, hacer deporte, salir a ligar, aprender a bailar salsa, estudiar idiomas, comprarme una casa, viajar, reducir dos gintonic por noche de fiesta,... y en resumen cuidarme un poco y dejar de rascarme la huevada que ya tengo una edad y como no me ponga rápido, me muero con cosas pendientes. Y eso sí que no.
Me da que esto es cosa de la jornada intensiva o de que como llevo puteado con el curro seis meses en cuanto he pillado un poco de aire me ha dado por hacer cosas.
Si no termino de concretar el Deutsch Affaire, que no es que haya pillado con una alemana ni con una no alemana, lo cual estaría bien pero no es el caso. Es que me he planteado que mi situación actual es perfecta para irme al extranjero a vivir hasta que se me quite la bobada y ¿que mejor sitio que Alemania, país lleno de cerveza, codillo, bicicletas en las calles, BMWs por castigo y con alemanas por todas las partes? Pero eso es otra historia.
Lo que decía: si no se concreta el Deutsch Affaire, esta ciudad que reparte miseria y oportunidades a partes iguales va a ser mi casa durante un poco más de tiempo, lo que supone que en verano me tendré que seguir jodiendo de calor. Viviendo en una casa en la que estoy muy contento salvo por el detalle que en mi cuarto no corre el aire y se puede cocer marisco sin agua las 24 horas del día de abril a octubre, es en ese mismo cuarto donde ahora me voy a poner a mover todas esas cosas y además, ojo al parche seguir con el blog.
Igual que aquella vez que dejé de fumar y empecé una dieta a la vez. Sí, soy gilipollas, pero ya he aprendido a vivir con ello y a ratos me gusta.
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Thirtythree days more.
Treinta y tres días no son tanto tiempo comparado con lo que se tarda en perder cinco kilos. No pensaba ni escribir hoy. Me he visto presionado para escribir. Y me mola. Me gusta llamar la atención de vez en cuando y que me quieran siempre. Y me he dado cuenta que a veces hacer las cosas sin pensar mola. Como este post. O como este nuevo compromiso. Renuevo el intento de no enfadarme. Marca para batir: 33 días. Así sin pensar y todo porque me han preguntado que cuando vuelvo... No hay como darme cariño.
Y voy a intentar el más difícil todavía: no enfadarme en mi día a día pero seguir enfurruñado en el blog. Tener cierto grado de bipolaridad seguro que me ayuda. A ver si con estos esfuerzos mentales y con la tabla de abdominales que he desempolvado, pierdo peso y consigo verme la chorra antes del verano.
Vuelvo en ná
Thirtythree
Treinta y tres días. Es lo que he aguantado sin enfadarme. Yo ya veía que la cosa se me torcía cada día más: llegaba a un punto de, llamémoslo contrariedad y cuando empezaba a notar que me empezaba a sudar la rabadilla y que la vena del cuello había presentado una solicitud de caudal sanguíneo, tomaba aire profundamente, al soltarlo carraspeaba y todo volvía a un punto de control más o menos asumible. Cuando me veía en el espejo y comprobaba que mi barriga iba quitándole sitio a mi esternón, tomaba aire profundamente, al soltarlo carraspeaba y todo volvía a un punto de control más o menos asumible y así con cada situación que amenazaba con soltar a la bestia.  Al final como no podía ser de otro modo, la cosa se me ha ido de las manos.
En una rotonda un señor al que cual Espe a Gallardón cariñosamente voy a denominar hijo de puta, se ha saltado el ceda haciéndome frenar bruscamente. Como consecuencia de esta reprobable acción he procedido a accionar el botón que habilita el sonido de mi claxon, o dicho de otro modo le he metido una pitada que se le ha cerrado el esfínter trasero. El muy hijo de puta, lejos de admitir su culpa, me ha hecho un gesto amenazador con el puño cerrado para poco después desplegar un único dedo: el corazón. Acto seguido ha continuado como si tal cosa.
He perdido el control y me he dejado llevar por la ira...
Aprovechando que mi coche pesa menos y que tiene mejor salida he acelerado para entrar en la misma calle que él adelantarle por la derecha y cruzar mi coche en mitad con el fin de hacerle parar. He bajado lentamente de mi coche y aprovechando que ha bajado la ventanilla para preguntarme si requería de la asistencia de un psiquiatra, he metido el puño con el nudillo del índice levantado al estilo del puño de kárate que sale en los vídeos de chunorris impactándole en mitad de la cara y propiciándole la rotura de tabique nasal. Aun abotargado por la confusión del repentino ataque, no creo que se haya dado cuenta de como abría la puerta del coche, lo sacaba del cuello y colocaba su cabeza en el marco de la puerta para posteriormente cerrarla tres veces con violencia no pudiendo hacerlo por encontrarse en mitad la citada cabeza del hijoputa. Cuando lo he soltado ha caído al suelo en un charco de sangre, conmocionado pero consciente. Le he cogido la mano con cuidado y con un golpe seco he tirado hacia atrás del dedo que antes me mostraba. Creo que se han roto un par de falanges y seguro seguro el metacarpo por la forma en que se le ha quedado la mano.
... he tomado aire profundamente,lo he soltado carraspeando y todo ha vuelto a un punto de control más o menos asumible. Frustrado por haberme dejado llevar he ignorado el dedo corazón del susodicho lo he dejado ir porque no merecia la pena y me he ido jodido a trabajar.
Imaginar como das una paliza a un desconocido que te ofende, no tiene precio. Para todo lo demás mastercard
A volver a empezar. Marca a batir: 33 días
Storming London
Siempre he visto mi imbecilidad como un don. Nunca he sido plenamente consciente de lo que me pasa alrededor así que le saco mucho partido. La ignorancia es la fuente de la felicidad. Ser imbécil te permite ver las cosas de otra manera. Pero con sus ventajas y todo, ser imbécil es ser imbécil: para este año me he propuesto no enfadarme.
Plantearse eso es de imbéciles. De imbéciles profundos. Todas las personas a las que se lo he contado han dicho lo mismo: Ah! Qué bien, pero eso es muy difícil... a la vez que con la cara decían: "Tú eres imbécil."
Así que con esta mierda de propósito que me está resultando más dificil que afeitarme los bajos con una rotaflex, resulta que se me va la inspiración. Esta comprobado: casi todo lo que escribo me sale de la ira. No me queda otra que hacer el esfuerzo de soltarme un poco, escribir el post y tratar de  retenerme antes de empezar a morder los marcos de aluminio de las ventanas.
No he estado nunca en Londres. Así que me iba a ir en breve. Me hacía ilusión. Por lo visto a los de allí no les hacía tanta y me quieren cerrar el aeropuerto. Que no tienen sal, dicen, los tíos. Es que hay que joderse. Pa una vez que voy, ¿qué les cuesta?. 
Porque, vamos a ver. Cuando ellos vienen a turrarse con nuestro sol ¿les ponemos nubes? No señor, les dejamos que se churrasquen bien a gusto. Cuando se meten un litro de sangría ¿voy yo y les echo sal en la jarra? No señor, les dejo tranquilos que se empapucen hasta el colapso hepático. Cuando se mean en nuestras catedrales voy yo y les empujo para que puedan rebozarse bien en sus meaos y esputos? NO SEÑOR. Entonces ¿Tanto les costaba comprar la sal con tiempo y dejar las pistas limpias para cuando llegue yo? Tanto les costaba dejar un puto rayo de sol (uo oh oh) para que pueda ver su puto Big Ben y la mierda esa de torre que hicieron en un puto puente porque no les cabía en ningún sitio?? mecagoenlaputamadredelqueinventólaniebla. Como al final no pueda ir a ver Londres, voy a pegarle fuego al puto avión y voy en verano a atar las putas manecillas del Big Ben con el tanga de la mismísima reina de Inglaterra. Como que en Burgos se congelan los cojones de las ardillas que me planto allí le prendo fuego al Parlamento encendiendo ginebra Beefeater sobre el gorro de un guardia real. Y me cuelo en el British Museum y me lio a dar patadas a las estatuas del Partenón hasta que lleguen a Grecia otra vez. Vamos que se acuerdan estos de la Armada Invencible. Y a la que vuelvo vacío Gibraltar a guantás, cagonlaputaya!. Que tiene cojones, que no se puede ya viajar a gusto, coño.

Y ahora el método para volver a la calma antes de empezar a dar puñetazos a la caja de contadores: Ponerse uno los pelos de punta. Alegria

Para eso están las amigas, no?
TWF is orange: retaking
Yo lo sabía lo que pasa es que me daba pereza.
Hubo un tiempo en que The What Is Falling tenía que ser azul. Pero ya no. Hace mucho que debería haber sido naranja. Y rojo, así como una mezcla entre optimismo y sangre. Puede ser que el optimismo y la sangre en el mundo normal combinen como el chocolate caliente con las cocletas pero nadie dijo que esto fuese un blog normal.
Ha habido que meter muchas cosas cambiar otras de sitio y por supuesto pintar a los espartanos en la cabecera que esos si que no se esperaban la que les iba a caer.

Además de los colores, creo que he recuperado el tacto y el olfato. Veo cosas y se me ocurren ideas para contarlas. Me he repuesto de los 2 litros de ginebra, 2, que han caído estas navidades, de un libro que me dejó en standby, de una canción que no puedo parar de escuchar desde hace más de un mes, del shock que me ha provocado conocer a ciertas personas y de la tendinitis de enviar mensajes para felicitar el año.

Por otra parte me han llegado un montón de regalos, retrasos del cumple, un amigo invisible y los reyes anticipados, más cosas porque sí y alguna otra cosa que yo me he comprado porque yo lo valgo. No sé si es que me he portado muy bien el año pasado o simplemente que me he vuelto más majo o más guapo. El caso es que estaba que no me cabía un piñón por el culo así que sabía que iba a encontrar la nueva plantilla del blog. A la segunda. No está mal teniendo en cuenta que llevaba casi un año buscándola.

Así que para todos mis incondicionales, ocasionales y esporádicos, ya estoy aquí de nuevo, gracias por la espera.
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Perseverance.
En todas las cosas de la vida hay que ser constante. Yo soy bastante constante dejando de escribir en el blog. Supongo que esto le pasará a todo el mundo alguna vez: no tengo nada que merezca la pena contar o al menos que merezca el esfuerzo que requiere contarlo.
Me preguntan algunas veces que de donde me salen las ideas para decir la sarta de sandeces que suelo meter en cada post, que si me van viniendo según me pongo a escribir. La verdad es que no, que hay veces que escucho algo en la radio o veo algo en el hiper que me provoca una idea. Después sólo es darle forma. Para mí por suerte, eso suele ser fácil, pero el hecho que lo provoca es el que no me está llegando. No sé si es que por falta de sueño me importa todo tres cojones o que por exceso de trabajo, me importa todo tres cojenes, o porque me importa tres cojones el que me importe tres cojones. (Este razonamiento ya es pa nota) En fin, que me pasa como siempre, que me pongo a escribir y al final concreto en la última línea.
Que the what is falling seguirá si por algún motivo algo me hace saltar y si no pues no. Eso puede ser mañana o nunca. Hasta entonces, besitos.
Finnish folk and a clue about me.
Hace un tiempo yo promocionaba entre mis allegados de un movimiento setsi y una mano en la cintura, un vídeo que encontré saltando de un anuncio a la versión original, de ahí a la versión graciosa, de ahí a la versión cutre y de ahí a la de mal gusto para al final seleccionar con las mientes que aún me quedan a pesar de las copas que caen todas la semanas, las que más me gustaban.
El vídeo se llama Ieeva Polka ( la polka de Eva) y es seguro que a todo el mundo le suena. Lo canta a capella un grupo folk finlandés llamado Loituma.
Algunos montajes con esta canción provocaron un auténtico aluvión en internet, como la chica loituma que era un dibujo manga de una niña con un puerro ( sí un puerro ¿qué pasa?) en la mano o la borriquilla Holly Dolly. Bueno el caso es que el original es este. El de los chicos de Loituma en una de sus actuaciones. Lo que canta la rubiopelliroja es un dialecto del Finlandés que se habla en Savonia y en Karelia. (Si uno se mete en averiguaciones hay que ir hasta el fondo). Lo que canta la segunda es algo así como si nosotros cantáramos ninaniero niero turutututú lalaloliero. O sea un tarareo pero que en finlandés que es como más completo. Si a estas alturas no habeís picado en el link del vídeo estais a tiempo de ver que los cuatro componentes han tenido sesión nocturna de satisfactorio ayunte. La canción mola pero no justifica esas sonrisillas. Y luego está el idioma. Si Satanás existe, estoy seguro que usa el Savonio en su círculo de amigos.
Y con todo esto, lo que quiero expresar es que da igual lo sofisticado que uno quiera ser o los colegios privados en que se haya estudiado. Al final todo está en el ADN y sale. Siento si con mi incipiente metrosexualidad he confundido a la gente de mi entorno. Sigo siendo el mismo garulo de siempre. La prueba: Esta es mi versión favorita.

PD: Pos resulta que en cuanto he salido a la calle a coger aire pa ir a currar, he pillao cobertura y me he acordao que conozco a gente que sabe finlandés y no es tan demoníaca. Mundo que tiene uno.