
Siempre he visto mi imbecilidad como un don. Nunca he sido plenamente consciente de lo que me pasa alrededor así que le saco mucho partido. La ignorancia es la fuente de la felicidad. Ser imbécil te permite ver las cosas de otra manera. Pero con sus ventajas y todo, ser imbécil es ser imbécil: para este año me he propuesto no enfadarme.
Plantearse eso es de imbéciles. De imbéciles profundos. Todas las personas a las que se lo he contado han dicho lo mismo: Ah! Qué bien, pero eso es muy difícil... a la vez que con la cara decían: "Tú eres imbécil."
Así que con esta mierda de propósito que me está resultando más dificil que afeitarme los bajos con una rotaflex, resulta que se me va la inspiración. Esta comprobado: casi todo lo que escribo me sale de la ira. No me queda otra que hacer el esfuerzo de soltarme un poco, escribir el post y tratar de retenerme antes de empezar a morder los marcos de aluminio de las ventanas.
No he estado nunca en Londres. Así que me iba a ir en breve. Me hacía ilusión. Por lo visto a los de allí no les hacía tanta y me quieren cerrar el aeropuerto. Que no tienen sal,
dicen, los tíos. Es que hay que joderse. Pa una vez que voy, ¿qué les cuesta?.
Porque, vamos a ver. Cuando ellos vienen a turrarse con nuestro sol ¿les ponemos nubes? No señor, les dejamos que se churrasquen bien a gusto. Cuando se meten un litro de sangría ¿voy yo y les echo sal en la jarra? No señor, les dejo tranquilos que se empapucen hasta el colapso hepático. Cuando se mean en nuestras catedrales voy yo y les empujo para que puedan rebozarse bien en sus meaos y esputos? NO SEÑOR. Entonces ¿Tanto les costaba comprar la sal con tiempo y dejar las pistas limpias para cuando llegue yo? Tanto les costaba dejar un puto rayo de sol (uo oh oh) para que pueda ver su puto Big Ben y la mierda esa de torre que hicieron en un puto puente porque no les cabía en ningún sitio?? mecagoenlaputamadredelqueinventólaniebla. Como al final no pueda ir a ver Londres, voy a pegarle fuego al puto avión y voy en verano a atar las putas manecillas del Big Ben con el tanga de la mismísima reina de Inglaterra. Como que en Burgos se congelan los cojones de las ardillas que me planto allí le prendo fuego al Parlamento encendiendo ginebra Beefeater sobre el gorro de un guardia real. Y me cuelo en el British Museum y me lio a dar patadas a las estatuas del Partenón hasta que lleguen a Grecia otra vez. Vamos que se acuerdan estos de la Armada Invencible. Y a la que vuelvo vacío Gibraltar a guantás, cagonlaputaya!. Que tiene cojones, que no se puede ya viajar a gusto, coño.
Y ahora el método para volver a la calma antes de empezar a dar puñetazos a la caja de contadores: Ponerse uno los pelos de punta.
Alegria
Para eso están las
amigas, no?